Vaya sorpresa, los dos virus informáticos más peligrosos conocidos hasta la fecha tienen un mismo creador, o mejor dicho, creadores. Hace meses supimos que Estados Unidos e Israel estaban detrás de Stuxnet, el peligroso virus al que se le atribuye el sabotaje del programa nuclear iraní, y ahora nos enteramos de que Estados Unidos e Israel volvieron a unirse para el diseño de Flame, uno de los virus informáticos más dañinos que se haya descubierto en la selva de la Internet.

De acuerdo con los investigadores de Kaspersky Lab que fueron quienes descubrieron Flame, es considerada como el arma cibernética más sofisticada jamás creada. Hurgando en las computadoras por lo menos durante cinco años, el programa malicioso tenía la capacidad de robar datos, escuchar conversaciones, tomar capturas de pantalla y hacer registros de intercambios de mensajes instantáneos, habilidades peligrosas para cualquier víctima. Aunque según el Washington Post el virus fue diseñado específicamente para mapear el sistema nuclear de Irán y espiar los oficiales iraníes.

El esfuerzo conjunto, cuyo nombre en clave es “Juegos Olímpicos” contó con la participación de la Agencia Central de Inteligencia, la Agencia de Seguridad Nacional y elementos del ejército de Israel.

Flame fue diseñado para disfrazarse como una actualización de software común de Windows. Una vez infectadas, las computadoras se convierten en los equipos de espionaje más sofisticados, capaces de enviar datos de los discos duros, de los micrófonos, cámaras web y de todo tipo de dispositivos bluetooth al creador o creadores del malware.

Muchos podrían pensar que un virus tan poderoso como Flame debe ser sumamente robusto. Sin embargo, en total el virus tiene 20MB y gracias a su naturaleza altamente modular Flame puede hace con el control de cualquier ordenador, incluidos los equipos “seguros” sin ser detectado. Flame es básicamente una combinación de backdoor, troyano y gusano. Y su sofisticación se puede medir por el hecho de que Flame tiene 80 servidores de comando y control conocidos cuyo único objetivo es permitir a sus controladores cargar/descargar el código de su elección en cualquier momento.

Personalmente, si tuviera que elegir entre bombas y ataques cibernéticos (al estilo Duqu, Stuxnet y Flame), prefiero estos últimos, ya que de este modo al menos no hay muertes de inocentes. Sin embargo, el problema está en que otros países decidan hacer lo mismo y creen sus propias versiones maliciosas. O peor aún, que algún desconsiderado decida ir más allá del mero espionaje.

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