Tienda de TVs

Albert Einstein dijo una vez que “saber dónde encontrar la información y cómo usarla. Ese es el secreto del éxito”. Y si lo hubiese dicho Manolo el del bar, habría tenido exactamente la misma razón.

Digo esto, porque en los últimos años, no solo he aprendido a diferenciar la información fidedigna de la manipulada comprometida, sino también a analizar lo que se dice en los medios e identificar el mensaje oculto entre líneas, que a menudo es el mensaje principal.

Durante las últimas semanas hemos sido testigos de dos grandes noticias en el mundo de la electrónica de consumo. Por un lado, los fabricantes chinos de teléfonos inteligentes acaparan las primeras posiciones en ventas globales, desplazando a Apple hasta un lejano cuarto lugar y que con toda seguridad empeorará en los próximos meses.

Y por otro lado, esas mismas empresas chinas, han anunciado su incursión en el negocio de los televisores inteligentes.

Es evidente que el mercado de teléfonos inteligentes está saturado, y los gigantes asiáticos no se iban a quedar sentados viendo cómo el margen de ganancias cada vez se reduce más. De ahí que, hayan decidido casi al unísono hacer pública su incursión el mercado de electrónica de consumo más relevante después de los dispositivos móviles.

Huawei, Honor y OnePlus han anunciado recientemente que están trabajando en televisores inteligentes que llegarán al mercado este mismo año. Uniéndose así a Xiaomi, que ya lleva años siendo uno de los líderes en el mercado asiático y que ha hecho pública su intensión de expansión hacia occidente a partir del 2020.

No faltará el genio de turno que diga: “van a fracasar, no tienen experiencia”.

Y tendría razón, si no fuese porque ya hemos visto cómo las tecnológicas chinas han hecho lo mismo en el pasado y han salido airosas. Hace 20 años, IBM, HP, Dell, Apple y Sony eran los actores principales en el mercado de ordenadores portátiles. Hoy, IBM y Sony ya no fabrican portátiles, Lenovo es el líder mundial en ventas y empresas como Asus y Acer venden lo mismo que Apple.

Fabricantes de PCsPasó lo mismo hace 10 años con los teléfonos inteligentes. En el Top 10 global de ventas de smartphones teníamos empresas como Nokia, BlackBerry, Motorola, Sony, LG, Samsung y la recién llegada Apple. Y las empresas chinas como Huawei, Xiaomi y Oppo eran vista con desdén por los fabricantes tradicionales.

Hoy en día, Nokia, BlackBerry y Motorola siguen existiendo, pero las tres fueron adquiridas por empresas chinas tras entrar en proceso de quiebra. Sony va por el mismo camino y si bien es cierto que Samsung, Apple y LG siguen siendo actores fuertes en el mercado de smartphones, también es cierto que preferirían no tener a Huawei, Oppo, Xiaomi, OnePlus y Vivo robándoles cada vez más cuota de mercado.

En resumen, hay que acabar con el viejo mantra de que los productos chinos son de baja calidad y de que la gente prefiere pagar por las marcas que conocen, porque no es verdad.

Hoy por hoy, la mayoría de la gente solo mira el precio. Y si el producto se acerca en calidad al de un fabricante tradicional, pues no hay que ser un genio para saber lo que va a pasar. Y esto aplica a los televisores inteligentes.

Huawei TV

Actualmente, LG y Samsung son las marcas preferidas en occidente a la hora de comprar un Smart TV, seguido de lejos por Sony, Panasonic y Philips. Pero eso cambiará drásticamente si los fabricantes tradicionales se duermen en sus laureles y vuelven a subestimar a los fabricantes chinos.

Todavía hay margen de reacción, porque ni Huawei, ni OnePlus, ni Xiaomi entrarán de primeras al mercado occidental. No es su estilo. Los fabricantes chinos primero lanzan sus productos para el mercado asiático, que les permite lanzar productos más baratos pero menos depurados. Y solo cuando han refinado suficiente sus dispositivos es cuando deciden ir más allá.

Queda en manos de los fabricantes tradicionales hacer lo necesario para evitar sufrir el mismo destino de IBM, Sony, Nokia y BlackBerry. De lo contrario, en un lustro el mercado global de televisores inteligentes podría estar dominados por actores actualmente desconocidos en el negocio.

Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata es porque se ha descuidado…

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